Manual Pˇker de Cinco Cartas - Parte 5

Las apuestas

Las apuestas son un importante factor en cualquier partida de poker. Hay dos maneras de jugar. En la primera, la de los «límites fijos», los valores de las apuestas inicial y de apertura, y de las apuestas de después del descarte están fijados: por ejemplo, 25 unidades para la apuesta inicial, 200 para abrir y subir, y 500 para después del descarte. En este tipo de juego, los jugadores saben donde se encuentran, en el sentido de que aunque alguno de ellos cometa un error, perderá poco más de 500 unidades. El mismo principio rige incluso en partidas con límites muy altos, como las usuales en los casinos de Las Vegas: para las apuestas iniciales 10$, 100$ antes del descarte y 200$ después. Este sistema evita que el juego traspase ciertos límites.

La segunda manera de fijar las apuestas, llamada «límite del bote» determina que el juego sea más activo y su evolución más irregular, y es muy popular en ciertos grupos sociales. Consiste en que se puede aumentar progresivamente el valor de la apuesta, tomando como referencia la cantidad del «bote». Hay tres posibles formas de ponerla en práctica.

De acuerdo con un método está permitido subir la apuesta por el valor del bote más el de la apuesta individual. Supongamos que quien reparte las cartas pone 5 fichas como apuesta inicial sobre la mesa. El primer jugador abre con otras 5, con lo que el «bote» es ahora de 10. Si el jugador siguiente quiere subir, deberá ir primero con 5 y luego por valor del total del «bote», es decir 15 fichas. Si el siguiente jugador quiere seguir subiendo, deberá ir con 5 más 15, y a continuación poner una cantidad igual a la total del «bote», que ahora es de 50 fichas (5 + 5 + 5 + 15 + 20). Un jugador puede, por supuesto, subir por un valor menor que el indicado por el total, pero lo usual es que se atenga a él.

Límite del bote: apuestas individuales y volumen del bote después de la propia apuesta
Apuestas en una partida con Pot Limit despues

Otra forma, menos trepidante y más controlada de regular las apuestas consiste en limitarlas al volumen del «bote» antes de que cada jugador hable. Tomando el ejemplo anterior, después de la apuesta inicial de 5 fichas y de la de apertura de otras 5, el jugador al que le corresponda el turno puede ir con 5 y subir con 10; y el siguiente, habiendo ido con 5 y con 10, puede volver a subir con 25 (5 + 5 + 5 + 10).

Límite del bote: apuestas individuales y volumen del bote antes de la propia apuesta
Apuestas en una partida con Pot Limit antes

Finalmente, existe el método según el cual un jugador puede apostar sólo por valor del volumen del «bote», más el de la apuesta inicial. En este caso, después de la inicial de 5 fichas y de la apuesta de apertura de otras 5, el jugador siguiente puede ir con 5 y subir con 5 más, el siguiente ir con 5 + 5 y subir 10 (lo que da un «bote» de 40 fichas), el siguiente ir a 5 + 5 + 10 y subir con 20, y así sucesivamente. Este método, en efecto, limita las subidas a doblar la anterior apuesta.

Límite del bote: apuestas (incluida la propia) limitadas al volumen del bote
Apuestas en una partida con Pot Limit

Sea cual sea la manera en que se juegue con límite para las apuestas, la razón que define su valor conduce, según la opinión de numerosos jugadores, a un juego más realista, porque éstos pueden siempre apostar más por sus jugadas y, a la vez, sacudirse a los rivales más débiles. En una partida con límite, un jugador puede hablar con la suficiente facilidad. Igualmente, los jugadores pueden marcarse faroles con mucha más efectividad cuando pueden hacer una apuesta fuerte o subir al final de la partida.

En las partidas con límite normalmente las apuestas están controladas por el sistema conocido como «apuestas reguladas»: un jugador sólo puede apostar por la misma cantidad que tenga ante sí encima de la mesa. Ello significa que pese a apostar fuerte, cada jugador puede limitar su riesgo. Si tiene 5.000 unidades en la mesa, esta cantidad es la máxima que puede apostar una vez repartidas las cartas. Cuando alguien «va con todo», con todas sus fichas, compite por cualquier cantidad proporcional del «bote» que haya pagado por jugar, y otros jugadores que dispongan de más dinero en la mesa podrán luchar separadamente por el «bote». Por ejemplo, el jugador A tiene 25.000 unidades y «va con todo» por un «bote» cuyo valor sea 75.000 unidades; los jugadores B y C, ambos con más dinero, siguen subiendo en un «bote» secundario. Cuando se enseñan las cartas, A tiene un full de reyes, B un full de damas y C color con as. A gana el «bote» principal, pero B toma el secundario aunque A le haya ganado.

Apuestas reguladas: ejemplo de apuestas con bote secundario
Apuestas, ejemplo de bote secundario

En las apuestas reguladas, un jugador puede echar mano de más dinero si ya no le queda nada en la mesa, aunque no a la mitad de una partida. También es una práctica usual prohibir a los ganadores que retiren el dinero ganado de la mesa, pues si lo hicieran, sus perdedores no tendrían oportunidad de volverlo a recuperar. Adviértase que no es infrecuente que el «bote» secundario sea más voluminoso que el principal.

Existe también otro tipo de juego que consiste en que no hay límite, los jugadores pueden apostar todo lo que deseen, sin limitación alguna. Este sistema es verdaderamente inusual en el poker ordinario y no es recomendable ponerlo en práctica.

Otros aspectos

Sorteo del lugar en la mesa

Es recuente sortear previamente el lugar que cada jugador ocupará alrededor de la mesa, así como hacer nuevos sorteos transcurrido un cierto tiempo (una hora, por ejemplo). Puede sortearse el lugar sacando cartas del mazo y colocándose, según el valor de su carta, de la forma siguiente: se toman del mazo tantas cartas correlativas como jugadores haya, se barajan y se distribuye sobre la mesa una carta delante de cada sitio; se toman cartas duplicadas de igual valor que las anteriores y, después de barajadas, se da una a cada jugador, que se sentará en el lugar indicado por la carta de igual valor a la que le ha correspondido.

Banquero

Puede escogerse a uno de los jugadores para que haga de banquero anotando los cambios de fichas o restos que va tomando cada jugador, a fin de llevar a cabo con más claridad la liquidación final.

Resto

Es la cantidad de que puede disponer cada jugador para el juego. Los jugadores han de ponerse de acuerdo al principio de la partida sobre el valor del resto.

Al principio de la partida, cada jugador empieza con el mismo resto para apostar, que tendrá colocado frente a él durante el transcurso de la partida. Al ganar o perder, este resto aumentará o disminuirá de acuerdo con sus ganancias y pérdidas, pero en ningún caso deberá retirar parte alguna hasta el final de la partida o hasta que deje de jugar. Sí podrá reponer su resto, pero no por cantidad inferior a lo establecido al principio de la partida, ni en cantidad superior a la del jugador que más tenga.

Después de empezar la partida, ningún jugador podrá retirar cantidad alguna de su resto, ni podrá marcharse ganando antes de la hora fijada para terminar la partida, pudiéndose retirar del juego si, por el contrario, perdiese más de un resto. Los nuevos restos sólo se podrán pedir entre juego y juego, y antes de haber visto las cartas.

Si un nuevo jugador ocupase un puesto vacante, deberá empezar con un resto igual lo establecido por demás jugadores al inicio de la partida.

Envites

En el juego del poker se apuesta sobre la propia jugada a que esta es superior a las del resto de jugadores. Estas apuestas se hacen por medio de sucesivos envites, que los otros jugadores deben igualar o superar para oponer su jugada a la del primer jugador que ha envidado. El envite es la cantidad que en cada momento del juego se apuesta y se coloca en el centro de la mesa. Al principio de la partida se establecerán los límites mínimo y máximo del valor de los envites.

Irregularidades

Cualquier jugador puede exigir que se den nuevamente las cartas si:

  1. No se ofrece el mazo a cortar.
  2. Se descubre una carta al cortar.
  3. Aparece alguna carta descubierta en el mazo antes de comenzar los envites.
  4. Se advierte que la baraja es defectuosa.
  5. Un jugador da fuera de su turno, advirtiéndolo antes de terminar de dar (si terminara de dar antes de advertirse esta irregularidad el juego sería válido).
  6. Al dar las cartas se descubren dos. Si se descubre una sola carta, el jugador a quien iba destinada deberá aceptarla.

Si se diesen cartas de más o de menos a algún jugador y hubiera mirado ya alguna de sus cartas antes de reclamar, tiene que retirarse del juego, perdiendo lo que hubiere envidado hasta ese momento. Si antes de mirar sus cartas reclama que tiene menos de 5, puede completar su juego con las del mazo, y si reclama que tiene más de 5, puede pedir al que da que le retire una de las cartas, que, sin ser vista, pasa a ser colocada bajo el mazo de cartas. Si un jugador tiene 6 cartas y otro 4, se puede solicitar del que las dio que entregue una de las 6 cartas al jugador que sólo tiene 4, con la condición de hacerlo antes de haber mirado las cartas o antes de haber hecho envite alguno.

Sin embargo, en la mayoría de los casos, si las irregularidades han sido advertidas antes de que los jugadores miren sus cartas, es preferible recogerlas todas y volver a dar.

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